En el Metro Guarenas-Guatire no se mueve una pala estos días

El sistema de transporte, iniciado en 2007, fue prometido para el 2012 y luego para el 2016; pero ahora el alcalde Rodolfo Sanz promete que funcionará en 2018

Este sábado se cumplieron 10 años del inicio de la construcción del Metro Caracas-Guarenas-Guatire, pero la obra, cuya fecha de culminación estaba prevista para 2012, como lo prometió el entonces presidente de la República, Hugo Chávez, está totalmente paralizada en los actuales momentos.

El alcalde de Guarenas, Rodolfo Sanz, anunció en enero del año en curso que el Metro Guarenas-Guatire estará listo para 2018, pero solo el tramo comprendido entre las dos ciudades. Sin embargo, en ninguno de los centros de trabajo hay personal ni maquinaria. La obra, abandonada desde 2015, estaba en manos de la cuestionada empresa brasileña Odebrecht, famosa por el escándalo de los sobornos a diferentes gobiernos para obtener contratos. Se fue del país con un montón de obras inconclusas.

Maduro juró que 2016 era el año

El presidente Nicolás Maduro prometió que el tramo Guarenas-Guatire estaría listo en 2016. El señalamiento lo hizo en una transmisión televisada, el 14 de noviembre de 2015, durante la campaña electoral correspondiente a las elecciones parlamentarias. En ese entonces, el Presidente estuvo en la zona para hacer la prueba del primer vagón del metro, que rodó sobre unos rieles, pero llevado por un camión que lo halaba. Recorrió apenas un tramo corto, pues las bases para los rieles están incompletas.

“Pueblos de Guarenas y Guatire, se los juro, en el año 2016 van a tener su servicio de tren y de allí vamos a Caracas”, señaló Maduro en ese entonces.

Lo que prometió Odebrecht

La página web de la empresa Odebrecht mostraba el proyecto como “obra en ejecución que permitiría a los residentes de Guarenas y Guatire llegar en 36 minutos a Caracas, en un recorrido de 32,3 kilómetros de extensión desde la estación Guatire 2 y que pasaría por las estaciones Guatire 1, Guarenas 2, Guarenas 1, en un recorrido realizado en un tramo elevado hasta a la altura del sector Jardines de El Cercado, donde se realizaría el recorrido por los túneles del tramo de montaña hasta llegar a la Estación Waraira Repano, lugar donde está previsto el intercambio de pasajeros con la Línea 5 del Metro de Caracas o con el Cabletrén Bolivariano”.

Asunto político

“Ellos pararon la obra el 5 de diciembre de 2015 y no la reanudaron nunca porque el Gobierno Nacional no esperaba la derrota que sufrió en la Asamblea Nacional ese año. El Metro era promesa electoral y, como perdieron, lo abandonaron”, señaló el concejal del municipio Plaza por la Mesa de la Unidad Democrática (MUD), David Viana, quien también preside el Comité de Usuarios de la Autopista Gran Mariscal de Ayacucho (GMA), movimiento con gran presencia en twitter a través de @usuariosgma, que realiza el seguimiento de temas de vialidad, transporte y otros problemas que afectan a quienes viven en Guarenas y Guatire.

“El tramo Guarenas-Guatire no soluciona nada, porque lo que necesitan los residentes de aquí es llegar a Caracas en corto tiempo y la construcción del metro hacia Caracas no ha avanzado nada. Además, se supone que es un tren de cercanía que debería tener alrededor grandes estacionamientos para que la gente dejara sus carros y fuera a la ciudad. Eso no fue previsto. Tampoco hay aceras amplias en la Intercomunal. ¿Por dónde caminará la gente para entrar y salir del metro, si es que llegan a construirlo? Lo que ha reinado es la improvisación”, indicó Viana.

Oferta engañosa

A Claudia Martínez, mudarse a Guarenas le costó su matrimonio. Ella y su esposo compraron apartamento en Nueva Casarapa entusiasmados con la idea de tener techo propio y con la esperanza de que el Metro estaría listo en 2012. Pero la realidad fue otra y tuvo un alto impacto en su calidad de vida. Levantarse a las 4:00 am, trabajar todo el día en Caracas, regresar cansados en la noche, pasar los fines de semana lavando y cocinando, porque en la semana no tenían tiempo de nada, fueron las causas de su divorcio, afirma.

“Si ese Metro hubiera estado listo y uno llegara en 35 minutos a Caracas, como era la promesa, Julio y yo hubiésemos vivido bien, pero no fue así y nos amargábamos tanto que solo peleábamos”, relató.

Xavier y Carolina (se omiten los apellidos por petición de ellos) también se embarcaron con la promesa del Metro y compraron un penthouse en La Trinidad, en Guatire. Él es ingeniero y ella administradora. Aunque arreglaron todo a su gusto y tenían el apartamento de sus sueños, no aguantaron un año con el trajín de salir de madrugada y volver de noche. Empezaron por quedarse dos días a la semana en Caracas, en la casa de los padres de él, y ahora vienen un fin de semana al mes a “vivir” en su penthouse.

“Creemos que fuimos ingenuos al pensar que ese Metro estaría listo. Cualquiera menos iluso se hubiese dado cuenta de que no había nada hecho hacia Caracas y lo poco que había en la Intercomunal era insuficiente. Con esas obras incompletas, ese Metro no estará listo jamás. Lo peor es que soy ingeniero y me ‘comí’ el cuento”, indica Xavier.

Sobre este tema, el concejal David Viana dice que “muchas inmobiliarias aprovecharon el boom que el Metro Guarenas-Guatire creaba y así mucha gente vino a vivir a la zona sin tener idea de lo lejos que se pone Caracas cuando hay cola o un accidente en la GMA”.

Salir de madrugada

Los caraqueños que se mudaron a la zona y se quedaron, madrugan a diario para llegar a tiempo a sus trabajos en Caracas o para ir a estudiar. Gastan en pasaje más de mil bolívares diarios, pues las busetas cobran Bs.400 por cada viaje a la ciudad, más Bs.100 de los pasajes internos en Guarenas y Guatire, y otros Bs.100 de pasaje interno en Caracas. Dicen que no es vida, pero en la zona no se consiguen buenos empleos y, en vez de universidades, lo que hay son tecnológicos.

Por eso no les queda más remedio que viajar todos los días.

“Yo renuncié al trabajo en un periódico en Caracas, porque lo que me pagaban se me iba en pasaje y comida. Ahora mato tigres desde mi casa y hago otras tareas como ‘freelance’ y me va mejor. Ya no madrugo y me canso menos”, relató una periodista que pidió reservar su identidad.

(Con información de Alejandra Hernández Salazar/elpitazo.com).

Fuente De la Noticia

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