Historias de vida: LA ETERNA MAESTRA

En cada rincón de Venezuela existen personajes que trabajan por el bienestar social sin esperar nada a cambio; el compromiso con la gente les gusta y sesiente motivados por su deseo de enseñar, a fin de que los ciudadanos le saquen provecho y se ocupen en algo útil.


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Tal es el caso de la señora Carmen Isabel Muñoz Bonnet, quien cariñosamente le dicen la “Maestra Carmencita”, una victoriana que entre risas dijo tener mucha edad, de los cuales 40 años los dedicó a su preparación profesional y ayuda social.
Una insigne mujer que como profesora recorrió gran parte de las instituciones educativas, tanto públicas y privadas de la Ciudad de la Juventud que la vio nacer y crecer; ha ocupando cargos de maestra y directora en las distintas ramas educativas, desde la rural hasta el bachillerato.


“Eran tareas que yo daba gratis para los que querían aprender fuera de la escuela, ya que eso para mí no me quitaba tiempo, pues se que con conocimiento es que se construye un futuro y un buen país”, nos relató alegremente Carmen Isabel.
Nuestra entrevistada contó que se aficionó también por el arte de las manualidades y tarjeterías, lo que por años le permitió ofrecer talleres a innumerables damas victorianas, que se motivaban a estar a su lado a fin de hacer arreglos para fiestas, bisutería y una serie de trabajos efectuados a mano, que a muchas les sirvió para ayudarse económicamente.
Los años pasaron y Carmen Isabel Muñoz Bonnet avanzó en edad, etapa de la vida que no le ha quitado las ganas de seguir haciendo lo que desde a temprana edad empezó a enseñar, es por ello que hoy por hoy este personaje de quien hablamos se mantiene lúcida y activa, queriendo enseñar, compartir y ayudar a quienes necesitan una mano amiga.


Las ganas de enseñar de la “Maestra Carmencita” no han cesado y tras su jubilación como docente, hace más de 15 años, asiste a la Casa de Hogar Carmen de Abrante, ubicada en La Victoria, espacio donde abrigan a más de 25 abuelitas y un solo masculino, considerado como el “rey de la casa”, para garantizarles alimentación, vestuario, atención médica y cuidado por ser personas de avanzada edad.
Desde este recinto, Carmencita fue abordada y contó que su ánimo y perfecto estado de salud, de lunes a sábado le permite acudir al ya mencionado geriátrico en pro de ayudar a las adultas mayores en terapias ocupacionales, dependiendo del nivel mental de cada una; así mismo en el oficio de manualidades, estímulo y compañía para que sigan luchando mientras Dios les brinde vida.
Despidiéndose en la entrevista, la querida maestra victoriana quiso exaltar que le complace saber que su obra de muchos años le ha permitido conocer a infinidades de ciudadanos y ciudadanas, quienes reconocen su trabajo y le demuestran un inmenso cariño.


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